Reducción del ruido en espacios de trabajo compartidos: consejos prácticos para mejorar tu productividad
- Dr. Julio Ruiz

- 8 jul 2025
- 4 Min. de lectura
¿Trabajas en un espacio compartido o de coworking y sientes que el ruido en el ambiente te distrae? El tráfico, el tren, otras juntas, el bullicio de la ciudad...
La reducción del ruido en espacios de trabajo compartidos influye directamente en tu concentración, en tus niveles de estrés y en tu salud a largo plazo. Sí, ...la exposición constante a ambientes ruidosos es un factor de riesgo para desarrollar hipertensión arterial.

¿Por qué es importante reducir el ruido en la oficina?
Diversos estudios científicos han comprobado que el ruido excesivo eleva los niveles de cortisol, reduce la memoria de trabajo y provoca fatiga mental, afectando tanto la salud como la productividad (Melamed et al., 1996; Jahncke et al., 2022). Si pasas varias horas al día en un entorno ruidoso, es probable que experimentes mayor estrés fisiológico y menor rendimiento cognitivo.

Consejos prácticos para la reducción del ruido en espacios de trabajo compartidos:
Usa barreras físicas o paneles acústicos
Los paneles divisorios o biombos tapizados con material fonoabsorbente reducen significativamente el eco y la transmisión del ruido. No tienen que ser costosos: Soluciones DIY con materiales blandos ayudan. Organiza tu espacio y coloca estanterías con carpetas o plantas altas que también actúan como “barreras verdes”.
Invierte en audífonos con cancelación de ruido
Si haces tus reuniones o llamadas en coworking o en una oficina abierta, este es probablemente el consejo con mayor impacto inmediato. Los audífonos con cancelación activa de ruido (ANC) bloquean sonidos bajos repetitivos (aires acondicionados, murmullo constante) y reducen la fatiga mental. Incluso sin música, el silencio que generan mejora tu concentración.
Organiza zonas de silencio
Entabla el tema con tus compañeros o con la administración del lugar para delimitar “zonas tranquilas”, donde no se contesten llamadas ni se lleven a cabo reuniones improvisadas. Esto es super común en las bibliotecas modernas y coworking premium. Adapta esta práctica y proponla como plan para tu oficina. Aquí se harán tareas de máxima concentración.
Establece “horas silenciosas”
Coordinar bloques de 1-2 horas donde todos bajen el volumen (sin conversaciones innecesarias ni llamadas con volumen alto) mejora la productividad colectiva. Pudieran empezar con una franja diaria, por ejemplo de 10:00 a 12:00, y evaluar el impacto en dos tres semanas.
Evita sonidos molestos adicionales
El ruido no solo proviene de personas. Ajusta notificaciones sonoras de tu computadora, smartphone, evita sillas que rechinen o ventiladores/aire lavado ruidosos y pregunta por su mantenimiento. Pequeños cambios eliminan poco a poco esos distractores que enlodan tu atención sin que lo notes.
Diseña tu propio “kit anti-ruido”
Ten a la mano tapones auditivos suaves para días especialmente ruidosos, playlists de sonidos neutros (como lluvia o ruido blanco) y un difusor aromático. Ambientes multisensoriales ayudan a contrarrestar el estrés que genera el exceso de ruido.

Caso breve: Laura y el open space
Laura trabaja en un corporativo con un gran open space. Al principio, el constante teléfono del área de ventas, las risas del equipo creativo y el golpeteo de teclados le parecían parte del ambiente. Después de algunos meses empezó a sentirse fatigada al final del día, con dolores de cabeza y dificultad para concentrarse en reportes de objetivos y metas complejos.
Un día decide probar audífonos con cancelación de ruido y establecer un pequeño oasis: reubica su monitor para quedar de espaldas a la circulación principal y coloca dos plantas grandes a los lados. Habla con su equipo para proponer “horas silenciosas” por las mañanas.
El cambio en esos detalles fue notable. Laura recuperó el ritmo en sus entregables y terminó sus proyectos con menos errores. Después de algunos meses, eso incluso influyó en que fuera considerada para un ascenso, al mostrarse proactiva no solo en su productividad, sino en mejorar el ambiente para todos.
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Conclusión
Reducir el ruido en espacios de trabajo compartidos es mucho más que un capricho por el hecho de que sea molesto. Es una inversión directa en tu salud mental, tu salud a largo plazo y en la calidad de los resultados que entregas. Piensa cuántas horas pasas en tu espacio de trabajo: ese ambiente moldea tu estado de ánimo, tu concentración e incluso tu paciencia con los demás.
Haz pequeños cambios que, sumados, transformarán tu experiencia laboral. Quizá empezar hoy solo implique usar unos audífonos con música neutra o proponer a tu equipo una “hora silenciosa”. Mañana, incorpora un par de plantas o reorganizar tu escritorio para crear un pequeño refugio visual y acústico.
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